HAMBRE EMOCIONAL Y AMOR. Comer en compañía: una forma de hacer dieta: de la soledad insoportable al placer de la complicidad

Amar incluye muchas cosas. Amar también es comer con la persona que amamos, ayudarla a llevar la dieta y hacerle saber que, juntos, superaremos cualquier problema que el ser querido tenga… incluyendo el aburrimiento.

Hay muchas maneras de proscribir a las personas de un ambiente social. Hay muchas causas que pueden justificar o hacer justificables estas proscripciones. Entre los más absurdos es hacer sufrir la prohibición de compartir el acto social, amable y esperado por todos, de comer junto con las personas amadas (comer en familia) a ese miembro  que voluntariamente ha decidido llevar una dieta alimentaria. No por sufrir una enfermedad orgánica; solo por seguir las reglas que la… ¿Sociedad? prescribe como objetivo único para todos sus miembros.

¿Alguna vez nos hemos parado a pensar si ese objetivo es lógico?

Hemos valorado la trascendencia de la dieta, no la importancia de la persona encantadora que está haciendo dieta. La obligamos a comer sola, aburrida e incluso negándole el derecho a ayudarla a soportar este sacrificio haciéndole saber que valoramos su esfuerzo, que la acompañamos y que celebramos cada uno de sus pequeños éxitos diarios.

¿LO HACEMOS? La respuesta es simple: NO LO HACEMOS.

¿Hemos oído hablar de hambre emocional?

El “hambre emocional” aparece cuando ya hemos comido y está directamente relacionado con nuestro estado emocional. El “hambre emocional” es la principal causa del fracaso de las dietas y no perder peso. El hambre emocional, el comer por aburrimiento, el encontrar satisfacción en comer lo que no debemos, es la causa principal de los fracasos dietéticos.

Hay dos preguntas para ayudar a vencer el hambre emocional de la persona que queremos:

  • La primera: ¿De verdad queremos que la persona que está sintiendo que en el fondo no hay razón para llevar una dieta, si nadie le agradece  el esfuerzo que hace ni le ayuda  a vencer no ya la la sensación  sino la realidad de que están solos y aburridos, proscritos en su propio entorno familiar y social siga así de sola, aburrida y mal?
  • La segunda  ¿Nos encontraremos mejor, más alegres y felices viendo que ayudamos a ser feliz a quien queremos?
  • Es un hecho: si amamos a esa persona esto no debería ser ningún esfuerzo. La segunda es la respuesta correcta a las preguntas formuladas.

Reservar 20 minutos (o más) de nuestro tiempo, para compartirlo con la persona que está a dieta, es el mejor suplemento dietético para ella y para nosotros. No nos negará que es un tratamiento que solo requiere voluntad de compartir y que, en dinero, es muy, muy, muy barato.

Nosotros, aparte de nuestro tiempo  tenemos que aceptar que  nuestra ayuda tendrá que ser muy personal (como es el amar). Cómo mostrar nuestro afecto dependerá de cada persona porque “No existe un método efectivo e igual para todos… Salvo saber compartir”. Todo en las relaciones humanas acaba siendo muy personal, (tanto distraer como  aburrirse).

No piense si usted ya lo ha hecho. Piense que si usted quiere, usted puede hacerlo.